El mayor bien humano: El Lenguaje
El lenguaje es mucho más que simples palabras y gramática. Es un fenómeno intrínsecamente ligado a la interacción humana y el contexto social en el que se desenvuelve. Esta idea nos prepara para entender que el lenguaje no puede separarse del entorno en el que se utiliza, especialmente en el ámbito educativo, donde el maestro y el alumno interactúan constantemente. Halliday (1979), argumenta que el lenguaje debe entenderse en el contexto completo de la interacción humana, especialmente en el ámbito educativo. Se enfatiza que el lenguaje no puede separarse del entorno social en el que se desarrolla, ya que es fundamentalmente un fenómeno social. Se señala que en el pasado hubo un enfoque más centrado en el conocimiento lingüístico, Individual, mientras que en la actualidad hay un retorno, el estudio de los aspectos sociales del lenguaje (p.17-18). En otras palabras, se resalta la interacción entre el lenguaje y el individuo en su contexto social, subrayando la importancia de considerar tanto los aspectos sociales como los individuales del lenguaje. Llevando a reflexionar sobre cómo nuestras interacciones lingüísticas no sólo reflejan nuestras interacciones con los demás, sino que también nuestra comprensión interna del mundo y de nosotros mismos.
El lenguaje humano es una habilidad extraordinaria que nos permite comunicarnos de manera precisa y efectiva. Esta habilidad a menudo subestimada por su cotidianidad, tiene un impacto profundo en cómo percibimos el mundo y cómo interactuamos con él. Además, el lenguaje no sólo es una herramienta de comunicación, sino también un motor para el desarrollo humano la colaboración y el progreso cultural. Pinker (1994) aseguró que el lenguaje destaca la capacidad única del ser humano para comunicarse a través del lenguaje, permitiendo la transmisión de ideas de manera precisa y efectiva. A través de ejemplos concretos, ilustra como el lenguaje tiene un impacto en nuestra percepción y acciones cotidianas. Se enfatiza que esta capacidad de comunicación verbal es fundamental para el desarrollo humano, ya que nos permite compartir conocimientos, trabajar en equipo y afectar el mundo que nos rodea de manera significativa (p.9-10). En otras palabras, la capacidad del lenguaje humano es impactante en nuestras vidas de manera significativa, ya que, a través de ejemplos vividos y accesibles, ilustra como nuestras palabras no sólo transmiten información, sino que también voltean nuestras acciones y percepciones.
Es crucial reconocer la importancia de comprender la relación funcional entre el pensamiento y el lenguaje en el campo de la psicología. Esta interconexión subyace en nuestra forma de procesar información, comunicarnos y percibir el mundo. Por lo tanto, es fundamental explorar en profundidad esta relación para comprender mejor la naturaleza de la conciencia humana. Según Vygotsky (1995) la importancia de comprender la relación funcional entre el pensamiento y el lenguaje en el estudio de la psicología se destaca, que esta interconexión ha sido pasada por alto en investigaciones anteriores, donde se abordaron los procesos psíquicos de manera aislada sin considerar su interdependencia. Además, se señala que las teorías existentes sobre la relación entre pensamiento y lenguaje oscilan entre la identificación total y la segregación absoluta, sino explorar adecuadamente la complejidad de su interacción (p.1-2). Es relevante, como señala la crítica, a la tendencia previa de abordar estos procesos de manera separada. Esto destaca la necesidad de explorar como nuestra capacidad para pensar y comunicarnos está intrínsecamente vinculada, lo que podría proporcionar una visión más completa de la estructura de la conciencia humana.
Hay bastante debate acerca de cómo están organizados los diccionarios mentales. No se trata de un libro ordenado alfabéticamente. La teoría de la neurona abuela, sugiere que cada concepto está codificado por una neurona. Implica que incluso cada palabra que se sepa. Esta teoría sugiere que ciertas partes del cerebro son más relevantes para reservar información que otras. Por ejemplo, el lóbulo temporal izquierdo tiene regiones bastante relevantes para el procesamiento del lenguaje, incluyendo la recuperación o rescate y producción. Mejor que una sola neurona responsable de un concepto o palabra, hay un modelo más aceptado que es el procesamiento distribuido paralelo que propone una red interconectada de neuronas alrededor del cerebro que trabajan juntas para brindar todo tipo de información cuando se activan (Castro, 2023). Por ejemplo, cuando se piensa en la palabra "perro", hay decenas de aspectos sobre el concepto reservado en tu mente. Puedes pensar en el olor del can, en su ladrido o lo que siente si lo acaricias. Así mismo también se puede pensar en el perro que tuviste al crecer. Todas estas características de perro son procesadas en distintas partes del cerebro (Castro, 2023).
La forma en cómo se va ampliando un diccionario mental o léxico no sólo es independiente de cada individuo que percibe el mundo en cuanto a sus experiencias, sino también que se arma en función de las relaciones semánticas (Pranoto & Afrilita, 2018): taxonómica, como mesas y sillas para su hipónimo de muebles; meronimia, decir silla implica el asiento y patas de la misma; relación atributiva, como palabras relacionadas a silla que pueden ser marrón, madera; relación funcional, la palabra silla recuerda a su función de sentarse, descansar, etc. Así mismo, cabe destacar que no sólo asociamos palabras en cuanto a la función anterior, además por medio de la fonética. Esta es una cuestión importante para el reconocimiento, asociación, y adquisición de nuevos términos. Términos que finalmente no sólo nos ayudan a ganar más vocabulario en nuestra lengua materna, sino para el estudio de otras. Ya que al aprender un idioma tenemos principalmente dos habilidades activas y dos pasivas que son hablar-escribir y escuchar-leer, respectivamente.
Dentro del uso del lenguaje se puede distinguir el lenguaje literal y lenguaje figurado, se denomina lenguaje literal a la transmisión de un mensaje escrito o oral a través de palabras que mantienen su significado convencional. El lenguaje figurado ocurre cuando se usa una palabra o expresión con un significado distinto al frecuente. El lenguaje es la base para la comunicación entre individuos, así como también un sistema de comunicación verbal, el lenguaje está preñado de conceptos generales que pertenecen al conocimiento y la experiencia humana. En ese sentido, Lev Vygotsky (1934) propone que desde el punto de vista de la comunicación el significado de cada palabra es una generalización o un concepto. Si las generalizaciones y conceptos son innegablemente actos del pensamiento podemos considerar el significado como un fenómeno inherente al pensamiento. Sin embargo, el nexo entre palabra o significado y pensamiento no es constante. Siendo así, Vygotsky expone con mayor calidad y profundidad su visión sobre la relación entre cognición y lenguaje, su idea fundamental es que la relación entre la palabra y el pensamiento no es un hecho, sino un proceso, también habla de los instrumentos de mediación el conjunto de las manifestaciones culturales como herramientas psicológicas, armadas mediante los signos que la hacen comprensible y asequible.
En 2017, Kris De Meyer, un neurocientífico qué dirige la unidad de acción climática, realiza una conferencia sobre la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre, donde se reunieron diversos científicos, profesionales de las finanzas y responsables políticos, dice De Meyer, "incluso dentro de esos pequeños grupos se encontraron con diferencias irreconciliables". De Meyer trabaja para la mejora de la comunicación sobre el cambio climático, él se dio cuenta que el problema de los profesionales involucrados, era que se malinterpretaban entre sí, esto se debe, a que las personas difieren los conceptos que tienen incluso para términos básicos, ya que lo que alguien piensa que está diciendo no siempre es lo que los otros entienden, esto explica, por qué los científicos del clima que luchan para transmitir sus mensajes, y por qué las grandes financieras, subestiman las amenazas del cambio climático. investigaciones psicológicas recientes, afirman que las diferencias conceptuales aparecen en todas partes y las personas no se dan cuenta. los estudios de neurociencia demuestran que se basan en diferencias, en la forma en la que el cerebro representa conceptos, proceso influenciado por la política, la emoción y el carácter. Las diferencias fueron moldeadas del pensamiento, son casi imposibles de cambiar, pero dos pasos ofrecen un camino para lograrlo, hacer que las personas tomen conciencia de sus diferencias, y alentarlas a elegir un nuevo lenguaje que esté libre de carga conceptual.
El término concepto es difícil de definir, aproximadamente son las propiedades, ejemplos, y asociaciones que pensamos, cuando escuchamos o leemos una palabra, por ejemplo, el concepto “aves” podría incluir, las aves tienen alas y pueden volar. Diversos profesionales, han querido precisar qué es un concepto, James Hampton está de acuerdo con una teoría "prototipo" que determina que tan típico son los ejemplos específicos, para encajar en una categoría más amplia. La forma en que la gente juzga qué tan típico es un ejemplo, muestra que tales conceptos son vagos, y siempre hay cosas límites en los que la gente no se pone de acuerdo. Los neurocientíficos describieron que la emoción, está involucrada en la forma en la que el cerebro representa conceptos abstractos. Para visualizar las diferencias.
De Meyer pidió a los participantes que calificarán del 1 al 10 si el riesgo es cuantificable, De Meyer grafico sus respuestas en un gráfico lo cual fue revelador, se podía notar una desconexión profunda de los profesionales comprometidos a pesar de tener un diálogo sobre la respuesta al cambio climático, las creencias y valores contribuyen a las concepciones dispares. Las personas con diferentes ideologías políticas muestran patrones más disímiles de actividad neuronal, De Meyer ha visto estas diferencias en talleres que dirige, e intentó usar "amenazas" en lugar de "riesgo" en la conversación sobre el cambio climático, lo cual pareció superar algunos desafíos, aunque no todos, dice "se trata de crear un lenguaje propio y evocar para evitar problemas y malentendidos".
Los investigadores se han esforzado por cuantificar la frecuencia con la que los conceptos difieren de una persona a otra. Sin embargo, en un estudio reciente, la psicóloga cognitiva Celeste Kidd, de la Universidad de California, Berkeley, y sus colegas demostraron que tales diferencias son la norma: ocurren no solo para tipos de cosas, como toda la categoría de aves, sino también para ejemplares específicos de esa categoría, como un pingüino.
En el segundo estudio, FeldmanHall y sus colegas evaluaron la intolerancia de los participantes a la incertidumbre mediante un cuestionario, y luego tomaron imágenes de su cerebro mientras leían una lista de palabras. Los investigadores encontraron que los patrones de actividad neuronal en respuesta a dos palabras relacionadas eran más diferentes en los cerebros de los participantes que eran reacios a la incertidumbre que en los cerebros de las personas tolerantes a ella. Las personas intolerantes a la incertidumbre "tienen esta separación en las representaciones semánticas a nivel neuronal", dice FeldmanHall, "lo que te ayuda a desambiguar conceptos, reduciendo así parte de la incertidumbre que nos rodea". Los investigadores llaman a esto "expansión semántica", Estos conceptos están relacionados con las prácticas empleadas habitualmente en profesiones separadas, por lo que están ligados a las identidades., "de las personas como profesionales. También encontraron que los participantes que eran reacios a la incertidumbre eran mejores para distinguir entre términos, pero peores para generalizar a través de ellos, Por el contrario, las personas que se sienten cómodas con la incertidumbre pueden aceptar la ambigüedad, por lo que navegan más fácilmente por situaciones en las que un solo término tiene múltiples significados según el contexto. La percepción de la gente puede variar dependiendo a su concepto y percepción del lenguaje.Por otro lado, Katherine Bridge (2017) comenta que Frege piensa que el lenguaje, tal como un telescopio, por el cual se observa el mundo e incrementa el pensamiento. Dicho argumento llamado “Hipótesis de Sapir Whorf” menciona que el lenguaje tiene influencia en el pensamiento. Este lingüista es comúnmente denominado con la idea de que es el pensamiento, está determinado en gran cantidad por el lenguaje. Un ejemplo que Whorf proporciona, es sobre las lenguas inuit, las cuales contienen diversas palabras para “nieve”. Weisgerber, es quien respalda esta teoría, expresando que “los límites de su lenguaje, significan los límites de su mundo”. Finalmente, una interpretación más endeble de esa teoría, es la “relatividad lingüística”. Esta comenta que el lenguaje sólo llega a influir en el pensamiento; Sapir es quien la propone. Por el contrario, Benjamín Bloom alega que los niños logran desarrollar el pensamiento antes que el habla. Entonces, él sugiere que el lenguaje no puede determinar totalmente el pensamiento. También resalta la importancia de preguntar “¿hasta qué punto el lenguaje moldea el pensamiento? “más no “¿el lenguaje determina el pensamiento?”.
De esta manera, se puede considerar que hay un límite para la influencia del lenguaje al pensamiento, así como se observa en la postura de Bloom. Como ejemplo de cuando un bebe aún no aprende a hablar. Dicha información es interesante e importante porque enseña varias posturas del tema, y permite crear una opinión propia.
Hasta el día de hoy la influencia del lenguaje al pensamiento ha sido un tema muy complejo, y con diferentes teorías se ha buscado explicar si realmente el lenguaje influye en la manera en que percibimos y comprendemos el mundo que nos rodea. Según Vygotsky el pensamiento y el lenguaje proceden de distintas bases genéticas y que la vinculación entre estas dos se transforma a lo largo de su crecimiento. Este autor nos afirma dicho concepto a través de una observación en los primeros meses de un niño, donde estas dos funciones se manifiestan de forma independiente. Pero, a una edad temprana, para los dos años, el pensamiento y el lenguaje, hasta ese momento sin ninguna relación, se unen para volver a separarse. Entonces, conforme el niño va pensando en más palabras, su lenguaje se vuelve mucho más lógico.
Por otro lado, un autor, seguidor de Vygotsky, también da a conocer su aporte de este tema. Luria, sintetiza la conexión entre el lenguaje y el pensamiento al resaltar que lo más importante de la actividad humana es el pensamiento discursivo o lógico-verbal. Esto implica que, a través del uso de los códigos del lenguaje, el ser humano puede dar a conocer la percepción del mundo exterior, identificar y reflexionar, crear conceptos, sacar conclusiones o incluso resolver problemas teóricos difíciles. Además, señala que, gracias al lenguaje, el pensamiento puede discernir los aspectos más importantes de la realidad. Entonces, dicho autor, intenta expresar que el lenguaje es muy importante para diversos aspectos de la vida, y que el pensamiento requiere de su ayuda. Como en una conversación entre dos personas, en este proceso se utilizan códigos del lenguaje, donde también es importante el pensamiento. Está información, aunque es un poco diferente, es interesante, ya que se trata del lenguaje y pensamiento, pero desde otro punto de vista.
Jean Piaget, al estudiar la interacción entre estos dos elementos, afirma que el pensamiento antecede al lenguaje. Además, sugirió que no solo transforma en gran manera al pensamiento, sino que también sirve para ayudarlo a alcanzar estados de equilibrio. De acuerdo con este autor, el lenguaje se cree una manifestación de la función simbólica, mientras que el pensamiento, se origina en la acción. También recalcó que a medida que las estructuras del pensamiento se van volviendo más refinadas, el lenguaje se hace cada vez más imprescindible para su total desarrollo. Piaget, cree que el pensamiento está antes que el lenguaje, y que esta última es necesario para su desarrollo. Está teoría, por ejemplo, es un poco parecida a la que propone Luria, porque, aunque no lo explica igual, llegan a una misma conclusión. La información que se da a conocer es también importante, porque ayuda a comparar con otra, y así entender más a detalle el tema.La traducción es mucho más que una simple transferencia de palabras entre idiomas, alcanza a ser un acto complejo que implica la comunicación intercultural. Antes de comenzar cualquier proceso de traducción, es crucial entender que cada lengua refleja su entorno sociocultural de manera única. Esto nos lleva a considerar no sólo las palabras en sí, sino también el contexto cultural y social en el que están enraizadas. Desde el punto de vista de Lomeña (2009) enfatiza que en este estudio la traducción se concibe como un acto de comunicación intercultural donde simplemente transferir palabras entre idiomas no es suficiente. La variación Interna de una lengua adquiere una importancia crucial en el proceso de traducción, ya que añade un valor adicional al mensaje comunicativo. Esta variación está Intrínsecamente ligada a los hablantes la cultura y la sociedad, lo que implica que la traducción va más allá de un simple cambio lingüístico y debe considerar el contexto sociocultural de cada lengua (p.277). Es fascinante que la idea de cada lengua actúe como un filtro a través del cual percibimos nuestra realidad sociocultural. Esto resalta la importancia de considerar no sólo las palabras y estructuras lingüísticas, sino también el contexto cultural y social al traducir un texto.
Según estudios de las últimas décadas (Boroditsky, 2011.) muestran a un grupo de angloparlantes y aimara actuar subconscientemente en base a su pensamiento moldeado por su lengua materna. Mientras que los angloparlantes se balancean hacia adelante para hablar del futuro y al contrario cuando hablan del pasado, los hablantes de aimara se balancean hacia adelante para hablar del pasado y hacia atrás para referirse a eventos futuros. En contraste, también se analizó la influencia del lenguaje sobre la memoria. En el caso de personas hispanohablantes y nativas japonesas, quienes pueden o no mencionar al sujeto en una oración, tienden a recordar mejor a las personas causantes sólo de eventos intencionales a diferencia de los accidentales. Mientras que los angloparlantes, gracias a que su lenguaje siempre se utiliza el pronombre para describir algún evento, recuerdan mejor al agente causante en cualquier evento.No cabe dudas que el lenguaje de un pueblo puede moldear, de modo subconsciente cuanto menos, el modo de percibir el mundo. Es decir, el lenguaje no sólo se limitó a describir situaciones que llegaban a nuestros sentidos, también guarda temas trascendentales como el espacio-tiempo y la memoria. Como dijo Borges: "de los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro, porque es una extensión de la memoria y la imaginación"; está, pues, en la memoria de los hombres el transfigurador lenguaje difundido por su atemporal carruaje: el libro.
Estas investigaciones expanden nuestro conocimiento sobre la flexibilidad de la mente humana para no sólo adaptarse a los cambios de su entorno, sino también para buscar otros puntos de vista independiente del entorno, pero totalmente dependiente de su relación socio-cultural. Su importancia radica no sólo en la deleitable comprensión sino, por otro lado, en una sutil promesa de la aplicación pedagógica al momento de educar en cualquier campo, como puede ser traducción e interpretación.
El efecto del lenguaje en el comportamiento futuro: implicaciones en salud, taza de jubilación y ahorros a largo plazo. Keith Chen se propuso a develar si el lenguaje afecta o influye en nuestro comportamiento (sobre todo a largo plazo).
La gramática del lenguaje (entre otras cosas) también encierra al tiempo. En inglés, el futuro es uno de tres tiempos verbales: “it rained”, “it rains” y “it will rain”. Sin embargo, en alemán no hace falta construir una oración en futuro (aunque se puede, regularmente no se usa): “Morgen regnet”, que literalmente significa “llueve mañana”. Y esta situación ocurre en otros idiomas (mandarín, japonés, neerlandés, escandinavos) donde el contexto ayuda a la interpretación del tiempo verbal. Las personas que hablan un idioma “sin futuro” se sienten más cercanas al futuro que quienes hablan otros idiomas donde hay una separación marcada u obligatoria entre el presente y el futuro (inglés, español, francés, italiano, griego). Se examinaron las correlaciones entre las diferencias lingüísticas y el comportamiento orientado al futuro como ahorro, taza de jubilación, salud a largo plazo, ejercicio, uso de preservativos, fumar. Para propósitos de la prueba, se examinaron a participantes con similares antecedentes como familiares, educación, países de residencia y nacimiento, pero con distintos idiomas. Se han distinguido dos grupos: por un lado, a los hablantes con un “weak-FTR” (débil referencia del tiempo futuro) que se refiere a los idiomas que tienen una baja distinción gramatical entre el presente-futuro; en contraste tenemos al grupo opuesto “strong-FTR”, idiomas donde tienen una distinción del presente-futuro marcada. Las pruebas muestran que el grupo “weak-FTR” parecen estar más orientados al futuro en comportamientos monetarios y no-monetarios. El grupo “weak-FTR” son 31% más propensos al ahorro, habían acumulado 39% más en su jubilación, además son 24% menos proclives a fumar, tienen un 29% más de probabilidades de realizar actividad física y un 13% menos de probabilidades de ser obesos (Chen, 2013).
Este trabajo es por lejos el más completo y organizado estudio que se ha realizado sobre la influencia del lenguaje sobre el comportamiento humano. La razón de esto es porque se utilizaron datos e información de confianza de distintas fuentes como "WVS" (World Values Survey / Encuesta Mundial de Valores), datos de 1994 a 2007. Los participantes de 76 países se les consultó por: lenguaje que hablan en casa, país de residencia, país de origen, estado civil, educación, sexo, edad, número de hijos y religión.
Evidencia sobre las diferencias a largo plazo llevadas a cabo con niños de distintas primarias de una ciudad italiana donde se habla alemán e italiano. Estas pruebas se llevaron a cabo durante meses para evaluar la paciencia de los participantes y su correlación con el idioma que hablaban.
En el norte de Italia, en la ciudad de Merano, se llevó a cabo un experimento con más de 1100 niños hablantes de italiano y alemán. Dos idiomas distintos en cuanto a los tiempos verbales, ya que el alemán posee la particularidad de construir oraciones “sin-futuro”, mientras que el italiano sí necesita estructurar el futuro y realizar esta distinción del presente. La intención era encontrar si el lenguaje influía en las decisiones de los niños a largo plazo como el ahorro, toma de riesgos y la tentación de obtener una recompensa en un corto periodo (o paciencia). A los niños se les explicó el procedimiento antes de comenzar las pruebas. Así mismo, se les mencionaba que les darían un token para que puedan intercambiarlo por presentes (dulces, maní, stickers, canicas, globos, pulseras, moños), aunque ellos ignoraban qué tipos de presentes eran antes de realizar el experimento. Los niños sí tenían conocimiento de que entre más tokens representaba más posibilidades de más premios (cada token era un premio). Cabe resaltar que, en cada sesión del experimento, se cambiaban los presentes para evitar posibles efectos de saciedad en los niños. El experimento se llevó a cabo con hoja de papel y lápiz en un tiempo de 5 a 7 minutos. Cada problema (3) involucraba que el participante escoja entre recibir 2 fichas al final de la prueba o recibir una mayor cantidad de fichas luego de cuatro semanas. El pago luego podía ser 3, 4 o hasta 5 fichas. Otra prueba fue darles a los participantes 5 fichas para que lo inviertan en un juego de lotería. La lotería cedía 2 o 0 fichas con la misma probabilidad por cada ficha invertida. Ahora, si el voluntario no quería invertir, aseguraba sus cinco fichas que se le otorgaba. Esta prueba era una medida para ver qué tan propensos eran estos participantes de asumir riesgos. Se encontró que, los niños hablantes de alemán tenían un 16% más de probabilidades de esperar por las fichas (las cuales se entregarían luego de cuatro semanas) que los niños de habla italiana. Además, en promedio, los niños hablantes de alemán invierten 2.44 fichas en el futuro y los hablantes de italiano tan sólo 1.57. Por lo tanto, los niños hablantes de alemán ahorraron 55% más de fichas para el futuro que los hablantes de italiano (Sutter, Angerer, Glätzle-Rützler, & Lergetporer, 2018).
Este artículo es una prueba única por unir dos idiomas en una misma región, excluyendo así los sesgos que pudieran surgir como condiciones de vida, historia familiar, educación, sociedad, cultura, etc. Además, refuerza la hipótesis de Keith Chen sobre que el lenguaje influye en el comportamiento, cuanto menos financiero. Cabe resaltar que en las pruebas se corroboraron datos como el lenguaje que se habla en casa de cada participante, también el trasfondo familiar, religión, breve historia de la ciudad y todo con el propósito de reducir las causas a sólo idiomáticas como influencia sobre el comportamiento a largo plazo de los niños. Así mismo, estos resultados muestran que las diferencias entre grupos lingüísticos tienen una importancia considerable en el comportamiento económico desde una temprana edad.
La razón de porqué el lenguaje es en esencia un ente conductor en nuestro comportamiento y percepción de la realidad es porque nuestro cerebro, en su proceso cognitivo, es flexible. En el presente estudio se prueba cómo la descripción de la realidad depende del idioma que ejercemos.
Los hablantes de algunas lenguas (inglés, árabe, ruso, español) se proyectan más en las acciones que en el contexto. Cuando uno de estos hablantes describe una escena tiende hacerlo en función de lo que las personas hacen como puede ser: una mujer bebiendo, un gato saltando, un niño corriendo. Por otro lado, los hablantes de alemán, afrikáans o sueco suelen describir escenas en función de la totalidad del contexto; no describen a una persona corriendo sino “una persona corre hacia el parque”. En ese sentido, este artículo llevó a cabo una prueba donde se evalúan a 60 adultos (20-28 años) con un similar estatus socio-económico y una educación superior. 15 eran angloparlantes monolingües y otros 15 eran hablantes de alemán monolingües. 30 personas bilingües (inglés-alemán). Un grupo recibió las instrucciones y realizó el experimento en alemán, el otro grupo en inglés. Cabe destacar que las 30 personas bilingües fueron mezcladas de manera aleatoria entre el grupo alemán e inglés. La prueba consistía en mostrarle tres videos (duración de 6s) a los tres grupos, donde se veían personas caminando. Los participantes tenían que describir la situación. Lo que se obtuvo fue que mayoritariamente los hablantes de alemán (quienes hicieron la prueba en alemán) mencionaban siempre una finalidad en los tres casos (Athanasopoulos et al., 2015). La proporción se ilustra en el siguiente gráfico.
Otro artículo donde se muestra la fehaciente influencia del lenguaje en nuestra percepción de la realidad, su influencia en nuestros pensamientos y toma de decisiones. Pero la mayor contribución de este estudio es demostrar que gracias a la flexibilidad del cerebro, una persona puede modificar parcialmente su visión o percepción de la realidad para describir situaciones con tan sólo cambiar también el idioma que está ejerciendo en el momento.
Estar conscientes de la relevancia del lenguaje puede ayudarnos a pensar y comunicarnos mejor. No implica que ser políglota nos haga genios sino que aprender un idioma es aprender una distinta perspectiva más fresca y flexible.
Chen, M. Keith (2013) toma con pinzas sus resultados y admite que puede que el lenguaje no sea la causa sino que esté reflejando diferencias más profundas que impulsan al comportamiento del ahorro. No obstante, comparando este trabajo con los demás, se refuerza o mantiene a flote la idea de que el lenguaje sí que influye en nuestro comportamiento, aunque esta influencia no sea mayúscula.
El lenguaje es una capacidad inherente del ser humano, moldeada por la evolución. Nuestro cerebro está estructurado para adquirir y procesar el lenguaje de manera natural y que esta habilidad lingüística subyuga a gran parte de nuestro pensamiento y comportamiento. Ser conscientes de la importancia del lenguaje nos brinda la oportunidad de enriquecer nuestra forma de pensar y de expresarnos. Aprender un nuevo idioma no solo amplía nuestras habilidades comunicativas, sino que también nos ofrece una perspectiva fresca y flexible del mundo que nos rodea.
Alvaro Bravo, Anayely Valderrama, Luana Mendoza y Norma Bautista
Comentarios
Publicar un comentario